Por Raúl Kollmann

–Interpol aceptó en su última asamblea el pedido de captura emitido por la Justicia argentina contra varios funcionarios iraníes. Este es un aval a la acusación formulada contra Irán por el fiscal Alberto Nisman. ¿Cuál es su opinión?–le preguntó Página/12 al encargado de Negocios de Irán, Mohsen Baharvand.

–Primero, el tratamiento de Interpol no es un buen criterio para conocer la verdad o falsedad de las acusaciones. El dictamen no es a favor de la Justicia argentina, porque la misma Interpol, en su resolución, dijo que no ratifica el mérito de las acusaciones. En segundo lugar, si la resolución de Interpol es tan decisiva, entonces ya que esa organización internacional de policía sacó tres nombres de tres iraníes de las órdenes de captura, la Justicia argentina tendría que anular las acusaciones en contra del ex presidente, el ex canciller y el ex embajador de Irán en Argentina. Todo el mundo sabe la presión que Estados Unidos puso sobre Interpol. Este argumento de que Interpol supuestamente convalidó las acusaciones es falso, sólo sirve para hacerlo publicar en los diarios.

–En concreto, Nisman afirma que el atentado fue perpetrado por la organización libanesa pro-iraní Hezbolá, pero que la orden partió del gobierno iraní.

–No me quiero referir a los nombres de personas. Lamentablemente, me parece que algunos en este caso tienen problemas políticos o ideológicos en contra de mi país. Yo no veo ningún mérito en estas acusaciones porque, a pesar de repetir durante catorce años estas acusaciones, se terminan quedando sólo como hipótesis del fiscal. Lo concreto es que el fiscal no pudo producir ninguna evidencia seria. Sólo se basa en los dichos de algunas personas que tienen un antecedente muy claro de ser contrarios a mi país. Hasta por Internet se puede buscar sus nombres y ver sus antecedentes. Tal vez esté quien quiere poner piedras en la relación entre Irán y la Argentina, jugando a favor de terceros países. Los cambios en las acusaciones de acuerdo con las situaciones políticas internacionales y las situaciones internas de Argentina claramente certifican lo que digo. No puedo ocultar que nuestras relaciones bilaterales han sufrido lesiones irreparables durante estos años. Finalmente, quiero reiterar que ni Irán ni Hezbolá tuvieron nada que ver con este hecho. En la Argentina, como en otros lugares de América latina, existían y existen bastantes móviles, así como armas y explosivos, para perpetrar atentados salvajes contra personas inocentes como el de 1994. EE.UU. e Israel tienen que decirles la verdad a los familiares. Ellos tienen que reconocer que hacían espionaje en contra de tal o cual grupo armado de América latina, relacionado con tráfico de armas y drogas. Y de esos grupos vino la venganza, según mi análisis.

–En su acusación, Nisman considera como protagonista principal del atentado al ex agregado cultural Mohsen Ra-bbani. Sostiene que preguntó el precio de camionetas Trafic pocos meses antes, que estaba en la zona del atentado en el momento que se produjo y se comunicaba con referentes de Hezbolá en El Líbano.

–Acusar al señor Rabbani es la parte más contradictoria de este dictamen del fiscal. ¿Cómo podemos imaginar que un terrorista vaya, con su ropa religiosa, con su propio DNI y dando su propia dirección y número telefónico a un concesionario en la calle donde vivía, todo supuestamente para comprar el auto que se iba a usar en un atentado? Así lo explica el fiscal en su dictamen. Si los terroristas fueran tan tontos, todo lo que escuchamos sobre terrorismo es un disparate. Quiero que alguien lea lo que el fiscal escribe sobre el señor Rabbani y vea lo que él estaba haciendo según el dictamen. Construir escuelas, publicar libros, asistir a fiestas, hacer discursos, rezar en la mezquita no son actos terroristas: son deberes de un consejero cultural. Cómo puede ser que un supuesto terrorista se exponga en todos lados, en los actos culturales, frente a la vista de todo el mundo e incluso siguió con sus actividades después del atentado. Estas acusaciones son tan raras que solamente dan la impresión de que primero definieron a quién querían acusar y después agarraron cualquier herramienta para tratar de ratificarla.

–¿Existe alguna posibilidad de que Irán presente a alguno de los acusados ante la Justicia argentina? ¿Qué es lo que va a hacer Irán respecto de la cuestión del atentado en la Argentina?

–Por la ley de mi país no hay ninguna posibilidad de que Irán presente sus ciudadanos a otro país. Este es un principio de la ley y no es solamente en relación con este caso. La verdad, como un diplomático, yo tampoco le podría aconsejar a cualquier persona en el sentido de que se meta en una situación en la que hay poca posibilidad de que haya verdadera justicia. Legalmente hay algunas posibilidades, por ejemplo, de que la Justicia argentina pueda mandar todas las evidencias a la Justicia iraní y le pida que investigue a los acusados y que el Estado argentino tenga presencia en el tribunal iraní para asegurarse que el proceso sea real y confiable. El fiscal mismo, con su dictamen, le ha dado la posibilidad al gobierno de Irán de no responder porque, según la ley argentina, el acusado tiene la facultad de no responder. En este caso, el acusado es el gobierno iraní. Nosotros, igualmente, le hemos propuesto al gobierno argentino la creación de una comisión judicial conjunta para debatir las acusaciones. O, también, una reunión entre las autoridades judiciales de los países para tratar, frente a frente, el caso. Esas propuestas fueron rechazadas o quedaron sin respuesta del Estado argentino. Entonces no veo mucha posibilidad de discutir el tema bilateralmente. Aun así, me parece que la Justicia iraní puede responder a los pedidos de captura enviados por el juez del caso, si se cumple con los requisitos.

Fuente PAGINA 12